martes, noviembre 15, 2011

Ciencia sudaca: el sistema científico argentino II

Muy a destiempo, sigo con la segunda parte de los mails que intercambié con Ayj acerca del sistema científico.

En el post anterior, contaba quienes y cómo pagan los sueldos de los investigadores científicos en la Argentina. Como algún observador atento habrá notado, con pagar los sueldos de las personas involucradas no alcanza para poder hacer investigación. En particular, dicha actividad requiere de recursos para comprar equipos, realizar viajes, y publicar resultados. De eso se trata esta segunda parte.

2- Subsidios a la investigación

En este rubro entran los subsidios con los que se pagan los gastos corrientes y de capital de los grupos de investigación. Desde el papel para hacer cuentas y el toner para imprimir, hasta las impresoras o las computadoras, pasando por los aparatos necesarios para la investigación, microscopios, crióstatos, equipamiento de laboratorio, etc.

Acá es donde entran los famosos "proyectos". En general con alguna excepción los subsidios no se asignan a personas sino a grupos. Por lo tanto los investigadores deben reunirse en grupos con intereses similares, escribir una propuesta de investigación y un plan de trabajo. Además, hay que preparar un presupuesto detallado de los gastos a realizar, algo para lo cual la mayoría de los investigadores no estamos preparados.

Cabe señalar que, incluso en ausencia de subsidios, el investigador debe presentar su informe periódico detallando las investigaciones realizadas. Es decir: incluso cuando más allá del del sueldo el Conicet no te da ninguno de los elementos necesarios para hacer tu trabajo, te exige haberlo cumplido.

Hay tres posibles fuentes de subsidios: los PIP de Conicet, los PICT y subsidios de equipamiento de Agencia, y los subsidios varios de las universidades (PID, UNLP, UBACyT, etc)

2a- Proyectos de Investigación Plurianuales (PIP) de Conicet:

Los criterios de evaluación del proyecto son razonablemente exigentes, se evalúan por referato de pares en Argentina o en países de la región. Luego se filtran por una comisión ad-hoc y por el directorio, pasos estos últimos que a mi entender son arbitrarios e innecesarios. Los proyectos aprobados reciben un monto de dinero que puede ser igual o menor al presupuesto presentado.

Duran dos o tres años. Durante ese tiempo, para cada gasto que se pretende imputar al subsidio hay que pedir autorización y, una vez otorgada la misma, hay que presentar una boleta. Dependiendo del administrador, algo tan trivial como comprar una PC puede convertirse en un calvario de papeles, presupuestos, contrapropuestas, etc. En el presente contexto inflacionario, al final de ese proceso se termina pagando casi siempre más de la propuesta inicial.

Al final del período se presenta un informe científico que, en caso de ser desaprobado, podría involucrar la devolución del dinero. En el  informe se exige haber cumplido todos los objetivos del proyecto, aún si el monto asignado fue menor al originalmente pedido. Es decir, si el proyecto proponía un experimento para el cual se necesita un equipo X, cuya compra el Conicet decidió no financiar, de todos modos se podra exigir haber publicado dichas mediciones. La evaluación de los informes se hace por una comisión ad hoc.

Mi grupo ganó un PIP, el cual pradójicamente nos ha originado importantes gastos de nuestros bolsillos. Buena parte de lo que compramos para ser imputado al PIP lo terminamos pagando nosotros, porque la entidad administradora Innova-T "no aprueba el gasto", aunque se trate de uno que estaba en el presupuesto presentado inicialmente.

Los PIP son muy mejorables, por ejemplo deberían limitarse a referato extranjero fuera de la región, tanto para la asignación como para la aprobación del informe, los gastos deberían estar monitoriados por una comisión con autoridad de decisión, y no por contadores subalternos que ni siquiera saben interpretar el reglamento, etc.


2b- Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) y subsidios de equipamiento de la ANPCyT :

Los criterios de evaluación son extremadamente exigentes. Se evalúan por referato de pares, en lo posible de países de fuera de la región (sucede que como la ANPCyT no paga por ese trabajo, no siempre consiguen referíes y deben incluir investigadores argentinos). Se pide a tres referíes que evalúen el proyecto como "malo", "regular", "bueno", "muy bueno" y "excelente". Para que la Agencia decida financiar el proyecto dos de los tres referíes deben decidir que el proyecto es "excelente" y el tercero no menos que "bueno". De nuevo, un filtro posterior de una comisión contable determina cuanto del presupuesto originalmente pedido realmente se financia.

Duran tres años, durante los cuales la administración del subsidio no está a cargo ni de la Agencia ni del grupo sino de una tercera institución que se lleva el 5% por hacerlo, la "unidad administradora". Este es un diseño menemista, supongo que con el fin de poner a los amigos en las unidades administradoras y así desviar el dinero. Hoy el principal problema es que nadie tiene ni la responsabilidad ni la autoridad para decidir aprobar un gasto, por más que esté en el presupuesto originalmente presentado, por lo que en general los PICT se subejecutan en un 60%-70%.

Mi grupo ganó un PICT2007, del cual aún no pudimos gastar ni el 70% del primer año, porque no nos autorizan los gastos (entiendase gastos que estaban descriptos con minuciocidad en el proyecto que fue aprobado) dado que la unidad administradora no quiere tener la responsabilidad de aprobar las boletas. El presupuesto incluye por ejemplo sillas y escritorios, los cuales la unidad administradora no nos permite comprar porque según ellos contradice el reglamento ¿por qué aprobaron entonces el presupuesto que los incluía? ¿dónde me siento y sobre qué escribo mietras ellos deciden?

Al final del proyecto se presenta un informe que es aprobado por comisión, y que podría involucrar la devolución del dinero.

De nuevo, el principal problema del PICT es la administración. Podría requerirse que la aprobación del informe final también fuera por referato internacional, pero eso no es un problema. El problema es que se subejecutan porque a las unidades administradores no les imoprta hacer bien su trabajo ya que cobran igual. Uno se pregunta adonde van a parar las partidas del presupuesto nacional asignadas a ellos que finalmente no se gastan. Una cosa es segura, lo que sobra no se lo llevan los científicos.

2c- Subsidios universitarios:

Con alguna excepción, estos subsidios son en general una fiesta del amiguismo. Se aprueban por comisiones ad-hoc a veces formadas por personas del mismo departamento que el aplicante. Valga señalar que los montos involucrados no son ni el 1% de lo que se asigna en un PIP o un PICT, es poca plata, pero muchas veces su asignación es escandalosa.

Mientras trabajé en el grupo del hijo del mil putas de mi director de tesis, me los daban todos. En cuanto me abrí y comencé a trabajar independientemente, no gané ni uno mas.  Ya relaté aquí la escena memorable que tuvo lugar cuando la contadora de la facultad me desaprobó la rendición de un subsidio gastado en Francia porque las boletas "no son Tipo B a nombre de la Facultad de Ciencias Exactas". En lugar de presentar una nota al decano explicando que en Francia no se cumplen las leyes fiscales argentinas, dejé pasar unos meses y presenté la misma rendición, que esta vez fué aprobada sin más. Cronoterapia.

Al menos en mi experiencia, estos subsidios son vergonzosos. Habría que eliminarlos por completo.

Como se vé, hay una diferencia cualitativa entre los PICT y los PIP con respecto a los subsidios universitarios, tanto en el modo de asignación cuanto en los montos asignados. Además, en todos los casos la administración del subsidio por personas sin autoridad para tomar responsabilidades, los transforman en un calvario para el investigador, que debe dedicar una parte importante de su tiempo a justificar los gastos (en otras palabras "probar que no se robó la plata", un ejemplo notable de lo que la jerga jurídica denomina "inversión de la carga de la prueba").

La enorme deuda en este aspecto es la minimización del peso burocrático involucrado, mediante la reducción del personal administrador a un mínimo indispensable de personas bien informadas acerca de las características de la actividad científica, y con la autoridad suficiente como para no tener que pensar todo el tiempo en cuidarse las posaderas.

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