jueves, junio 26, 2014

5 comentarios:

  1. Para variar, vengo con una preguntonta, si no hay dos esferas separadas (mente y cuerpo), ¿la libertad no existe?
    Porque en lo que hace al cuerpo, todo estaría determinado causalmente, ¿no?

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  2. Perdón, me recolgué...

    La cuestión del determinismo versus el libre albedrío es divertida, por varias razones:

    1- Primero que nada ¿qué importa? hay un texto de Sábato muy divertido sobre eso, después se lo busco

    2- Por otro lado, materialismo y determinismo son cuestiones diferentes. La materia no es necesariamente determinista, en el sentido de su comportamiento esté completamente determinado: por un lado existe la indeterminación cuántica, y por otro, incluso sin ella el grado en el que la respuesta de un sistema físico puede ser predicha depende del conocimiento de sus condiciones iniciales. Dado que cualquier medida tiene precisión finita (mírese el post "medir la catarata" en este blog) dichas condiciones iniciales nunca se conocen exactamente. Eso implica que jamás somos capaces de predecir con infinita precisión lo que hará un sistema, una persona, un cerebro.

    O sea, el conflicto entre libre albedrío y materialismo es un conflicto artificial, hijo de una mala comprensión de la mecánica.

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  3. El post sobre la precisión finita es el siguiente:

    http://attentialcane.blogspot.com.ar/2008/09/medir-la-catarata_29.html

    Sobre el libre albedrío y el determinismo se discute en este post:

    http://attentialcane.blogspot.com.ar/2008/02/mero-azar.html

    La cita de Sabato sobre el determinismo es la siguiente:

    http://usuarios.advance.com.ar/maiano/textos_tsx_org/txt/es/determinismo.cnt.txt

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  4. Gracias por la respuesta. Leeré, procesaré, y volveré en estos días.

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  5. No acuerdo.

    El quid de la cuestión, creo yo, es si existe algo no material (o de una materialidad diferente[?]) capaz de determinar (mover como causa) lo material.

    Probablemente vos dirás que ante los hipotéticos indicios que podrían hacer suponer tal cosa(*), el problema pasaría por la falta de datos y/o de un modelo adecuado para su interpretación.

    El dato -difícil de ponderar- que habría que no dejar de lado es nuestra propia percepción acerca del tema. Nosotros "sabemos" que nuestra libertad de elección está condicionada pero no determinada, ¿verdad?

    Como sea, no me parece un asunto menor, me parece que es el bochín al que las neurociencias deberían apuntar en última instancia.

    Salute

    (*)Habría que observar en los procesos de nuestro cerebro algo así como una manzana que en lugar de caerse al suelo desde un árbol, subiese hasta perderse entre las nubes.

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