jueves, febrero 28, 2019

Superpermutaciones y ciencia amateur

La Matemática comparte con la Astronomía el hecho de ser ciencias con una continua e importante contribución amateur. En el caso de la Astronomía, es su vertiente observacional donde los aficionados hacen sus mayores contribuciones. En el caso de la Matematica, los amanmtes no profesionales suelen dedicarse a los números y la combinatoria.

En este interesantísimo video de @standupmath@youtube.com, se relata la historia de las cotas en la longitud de las superpermutaciones. Para entender el problema, necesitamos las siguientes definiciones

  • Una permutación de n símbolos diferentes es un ordenamiento posible de los mismos, sin repetirlos
    • Por ejemplo, las permutaciones de 1 y2 son 12 y 21.
    • Otro ejemplo, las permutaciones de 1, 2 y 3 son 123, 231, 321, 132, 213 y 312.
  • Una superpermutación de n símbolos es una cadena de longitud N de tales símbolos, en la cual aparecen todas las permutaciones de n símbolos al menos una vez
    • Por ejemplo, las cadenas 2112 y 1221 son superpermutaciones de n=2 símbolos, de longitud n=4
    • Sin embargo, hay superperturbaciones mas cortas de n=2 símbolos, dadas por 121 y 212, que tienen longitud N=3.
    • ¿Como sería una supepermutación de n=3 símbolos? Por ejemplo tenemos 123121321, que tiene longitud N=9. Una pregunta interesante es ¿existe alguna más corta?
  • Una cota inferior Ci(n) y una cota superior Cs(n) para la longitud N de la mínima superpermutación de n elementos, son números que cumplen que Ci(n) < N < Cs(n). Es decir, son números que nos ayudan a encontrar un resultado para la longitud de la mínima superpermutación de n elementos.

Lo interesante es que el mejor resultado que conocemos hasta hoy para Ci(n) fue encontrado por ¡un usuario anónimo de 4chan!

Por otro lado, el mejor valor para Cs(n) fue encontrado por el escritor de ciencia ficción Greg Egan, quien es un matemático amateur.

En ambos casos, se trató de matemáticos amateurs aportando soluciones novedosas a un problema de interés para la Matemática profesional. Lo cual es un hecho hermoso.

La contribución amateur a la ciencia se ha potenciado en la última década con las plataformas de ciencia ciudadana. Desde las ideas pioneras de SETI@Home y Galaxy Zoo, pasando por las páginas de BOINC y Zooniverse, hasta la explosión de aplicaciones Android para proyectos científicos, la ciencia ciudadana permite a los aficionados hacer una contribucion relevante al descubrimiento.

Los dejo con el video. Que lo disfruten.



viernes, febrero 22, 2019

Física de la cerveza

Bueno, a ver si sale: física de la cerveza


(CC0)


Si apoyamos sobre la mesa el vaso de cerveza recién servido, lo primero que notamos es que se forman burbujas en su interior que se mueven lentamente hacia arriba.

¿Por qué suben las burbujas? La explicación es simple física de la escuela secundaria: por el principio de Arquímedes (ese que dijo “eureka”, como la gallinita)

Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba que es igual al peso del líquido desalojado.

En el caso de la cerveza, el cuerpo sumergido es una burbuja de dióxido de carbono, en forma de una pequeña esfera, que es entonces empujada hacia la superficie.

Pero intentemos entenderlo con un poco más de detalle ¿cuál es la causa de este fenómeno? La primera respuesta es que el empuje se debe la presión hidrostática, que es la fuerza que hace el líquido en cada centímetro cuadrado de un cuerpo sumergido. Esta presión hidrostática es mayor en la parte de abajo del vaso de cerveza que en la parte de arriba. Por eso la burbuja recibe más fuerza en la mitad inferior de su superficie que en la mitad superior. La fuerza neta es entonces ascendente y la burbuja sube.

Pero ¿qué causa la presión hidrostática? Si ajustamos el microscopio un poco más, veremos que las moléculas del líquido (agua, azúcares, almidones, y por supuesto alcohol) se agitan incesantemente chocando una contra otras. En medio de esta agitación térmica , las moleculas golpean la burbuja desde todas las direcciones, ejerciendo una fuerza en cada centímetro cuadrado. Esa fuerza cambia según la posición, es más fuerte del lado de abajo de la burbuja, y menos del lado de arriba.

Sin embargo, si aceleramos el vaso empujándolo sobre la barra (atención: este experimento debe realizarse con el primer vaso) el empuje deja de ser vertical. En lugar de moverse hacia arriba, en el vaso acelerado las burbujas se mueven… ¡hacia adelante! Si, así de contraintuitivo: en el vaso acelerado, la presión es mayor del lado donde la mano empuja, y luego las burbujas se alejan de ella.

La presión hidrostática existe en cualquier fluído (líquido o gas) y puede ser enorme


  • Por ejemplo, la presion hidrostática que ejerce el aire de la atmósfera sobre nuestros cuerpos se llama presión atmosférica, y es de más o menos un kilogramo en cada centímetro cuadrado de piel. No la sentimos porque la presión desde dentro de nuestros cuerpos es igual y la contrarresta.
    (PD)


  • En el fondo del océano o en la superficie de Venus, la fuerza ejercida por la presión hidrostática puede ser de toneladas en cada centímetro cuadrado. Por eso los submarinos no pueden descender más que unos pocos cientos de metros sin ser aplastados como una lata. Y por eso las famosas sondas Venera de la URSS duraron sólo unos minutos en la superficie de Venus.
    (PD, processed by Ted Stryk)


  • En el interior del sol, esa presión es tan grande que vence las fuerzas repulsivas entre los núcleos atómicos, y los obliga a acercarse tanto que se pueden fusionar, liberando su energía. Esta se aleja del sol en forma de luz, e ilumina la Tierra donde las plantas la absorben y crecen. Así, la energía de la presión hidrostática en el interior del sol se transforma en grano, luego en malta, y finalmente en cerveza.
    (PD)


Volviendo entonces a la cerveza. ¿Por qué se forman burbujas? ¿por qué crecen hasta explotar en la superficie o se encogen hasta desaparecer? El destino de una burbuja lo decide una competencia entre dos fenómenos: la tensión superficial y el calor latente.

El calor latente nos dice cuanta energía ganamos cuando tomamos una cantidad de dióxido de carbono disuelto en la cerveza y lo transformamos en gas. Al dióxido de carbono no le gusta estar disuelto, y entrega gustoso una parte de su energía con tal de volver al estado gaseoso, incluso si para eso tiene que empujar la cerveza hacia afuera para hacerse un lugar y formar una burbuja.

Pero al formarse la burbuja, se crea en sus paredes una separación entre el gas y el líquido. Y eso no es gratis, porque tal pared, o interfase tiene una tensión superficial, comportándose como una membrana elástica a la que no le gusta estirarse. Por lo tanto, cuesta una cierta energía inflar la burbuja, que hay que pagar con la energía obtenida del calor latente liberado al transformar en gas el dióxido de carbono disuelto.

Entonces, si al formarse espontáneamente una burbuja alcanza la energía liberada por el calor latente para pagar lo requerido por la tensión superficial, la burbuja sobrevive. Si en cambio no hay suficiente energía, se contrae hasta desaparecer.

La energía obtenida del calor latente es proporcional al volumen de la burbuja. En cambio, la que hay que pagar a la tensión superficial es proporcional a su superficie. El volumen crece como el tamaño de la burbuja elevado al cubo, mientras que la superficie crece como el tamaño elevado al cuadrado. Por lo tanto, las burbujas más grandes ganan más energía del calor latente que la que pagan en tensión superficial, y pueden crecer y subir hasta arriba. En cambio, las más pequeñas no alcanzan a pagar con su calor latente el precio de la tensión superficial, y desaparecen.

Esto explica lo que sucede cuando enfriamos demasiado la cerveza: a temperaturas muy bajas, las burbujas que se forman espontáneamente son muy pequeñas y no tienen energía suficiente para estirar su pared e inflarse.

También explica por qué se acumulan burbujas en la pared del vaso: al usar esa pared como parte de su borde, la burbuja se ahorra la mitad de su superficie, por lo que paga mucha menos energía a la tensión superficial. Lo mismo sucede en las pequeñas partículas suspendidas en el interior, que se ven como un punto del líquido del cual surgen incesantemente burbujas que escapan hacia la superficie. Estas impurezas actúan como semillas para la formación de burbujas.

Esta competencia entre fenómenos de volumen y de superficie se llama nucleación y tiene un rol crucial muchas áreas de la física


  • Cada vez que hay una transición de fase, se forman burbujas de la nueva fase en medio de la vieja. Si son demasiado pequeñas, la transición no puede producirse. Por ejemplo, para formar el hielo en el que enfriamos las botellas, no sólo es necesario bajar la temperatura del agua, sino también proveer pequeñas inhomogeneidades que sirvan de semilla para la formación de cristales. En un bar, estas inhomogeneidades son causadas por la vibración de las heladeras.
    (CC BY 2.0, by Visit Greenland)


  • Los pescadores de perlas arrojan granos de arena en el interior de las ostras. De este modo, introducen semillas que facilitan la nucleación de carbonatos a su alrededor, dando origen al preciado producto.
    (CCO)


  • En cosmología, la teoría de la inflación eterna postula que nuestro universo es una burbuja de relativa tranquilidad, que pudo crecer en un mar de furiosa expansión. La estructura de tal burbuja fueron fotografiadas por los satélites COBE, WMAP y Planck, en lo que constituye uno de los resultados científicos más impresionantes de las últimas décadas.


De nuevo en la cerveza ¿por qué se forma espuma en la cerveza y no, digamos, en la soda, que tambien contiene dióxido de carbono disuelto?

Otra vez, la explicación tiene que ver con la competencia entre el calor latente y la tensión superficial: si de algún modo lográramos disminuir la tensión superficial de un líquido, las burbujas saldrían más baratas, y podrían formarse con un tamaño más pequeño. Existen sustancias llamadas tensioactivos que, al ser disueltas en un líquido, tienen el esfecto de disminuir su tensión superficial. Resulta ser que muchas de las sustancias disueltas en la cerveza son tensioactivos, y por eso resulta mucho más barato crear espuma en la cerveza que en la soda.

Los tensioactivos son una parte fundamental de la civilización humana


  • El jabón o el detergente son tensioactivos que disminuyen la tensión superficial del agua, facilitando que se mezcle con la grasa. De este modo, la grasa se despega de las superficies y podemos lavar los platos… después de todo ¿qué otra cosa nos queda a los científicos en un país como este?


  • El jabón tiene casi 5000 años de antigüedad. Sin embargo, fue sólo cuando la ola imparable de revolución científica llevó a Pasteur a descubrir los mecanismos de la infección, que comenzamos a utilizar la higiene preventiva como herramienta sanitaria. Seguida por las vacunas y los antibióticos, la higiene es uno de los pilares de la triplicación de la esperanza de vida de los ultimos dos siglos.
    (PD)


  • Los tensioactivos son un ejemplo de un campo tremendamente rico de investigación: el de la fisica de las superficies. Atravesada igualmente por cuestiones de fisica fundamental y de ingeniería, es un área muy activa que abarca desde la creación de nuevos materiales, hasta el estudio de la corrosión y como evitarla.
    (PD)


La moraleja es que la física que podemos aprender en un vaso de cerveza, se aplica desde en cosas tan cercanas como las perlas, el detergente o la corrosión, hasta cuestiones mucho más provocativas como la esperanza de vida, el fondo del mar, la atmósfera de Venus, el Sol, o la creación del universo.


(CC BY-SA 4.0, by U3144362)


Brindemos por la física.

viernes, febrero 15, 2019

La angustia determinista

Mis alumnos me pidieron una clase sobre determinismo. Me pasé una mañana preparándola, sólo para que una hora antes me avisaran que no podían venir a clases. En fin, para algo se inventaron los exámenes…

La religión, la ciencia, y la legitimación del poder

En todas las épocas y en todas las culturas existió siempre una visión del mundo dominante, una idea compartida por la mayoría de las personas sobre cuál es el principio rector que ordena todas las cosas. En el pasado ese lugar era de la religión, hoy en cambio es ocupado por la ciencia.

Los sectores con poder político o las diversas facciones aspirantes a obtenerlo, siempre intentaron legitimarse por medio de la visión del mundo imperante. La discusión política, que siempre expresa intereses, se disfrazaba antes de un debate religioso sobre moral, y hoy de una disyuntiva científica sobre hechos. Lo que antes se atribuía al orden divino, hoy en cambio es caracterizado de verdad científica, según el esquema

“Es inútil que Ud. intente discutir (mi posición política) porque la (religión/ciencia) me da la razón.”

(CC BY-SA 3.0 by Niaz)

Así, antes la voluntad de Dios y la trama celeste, y hoy la biología humana y el determinismo físico, fueron y son usados como ariete por exégetas o subversivos del orden dominante. Por esto, al discutir sobre cualquiera de esos temas con poco cuidado, la discusión deviene política con facilidad.

Sin embargo, es evidente que el hecho de que un grupo use y abuse de una idea cualquiera, antes religiosa y hoy científica, para justificar su agenda, poco tiene que ver con la validez de la idea desde el punto de vista antes de la religion y hoy de la ciencia.

En el pasado, sólo cuando se entendía que las intrigas de la iglesia y la nobleza no estaban realmente basadas en moral, se podia discutir correctamente sobre religión. Hoy, sólo cuando se entiende que los griteríos pretenciosos de un mitín no están realmente basados en hechos, se puede discutir adecuadamente sobre ciencia.

El determinismo

Se puede definir determinismo como la idea de que conociendo completamente todo lo que pasa en el universo en un dado instante, se puede predecir completamente todo lo que sucederá en cualquier momento futuro.

El determinismo es un buen ejemplo de lo que se planteó más arriba. Es un tema tan polémico que incluso personas con nula formación científica tienen firmes opiniones al respecto. La razón es que las discusiones no técnicas sobre determinismo son políticas y no científicas, aunque en general los intervinientes no lo entiendan así.

Se ha abusado del determinismo tanto por derecha como por izquierda, anegando cualquier discusión de café. Por derecha entre otras cosas en el discurso de los gurúes económicos, que pretenden ser capaces de predecir el comportamiento del mercado. Por izquierda por ejemplo en la idea marxista de una historia lineal y predecible, que llevaría indefectiblemente al socialismo. Todas las facciones han tambien negado obsesivamente el determinismo, en un discurso contradictorio cuyo único fin es invalidar los plateos deterministas del sector opuesto.

(CC BY-SA 3.0 by Alpha Stock Images)

La idea misma de un universo determinista hace que muchas personas sientan que se cuestiona el libre albedrío, y que con eso se desvanece la idea de responsabilidad. Ernesto Sabato escribió en Uno y el universo,

La vertiginosa idea de que todo está inexorablemente vinculado y que una nariz diferente de Cleopatra habría producido una vida diferente del señor J. M. Smith, empleado del Banco de Boston, produce en muchas personas una especie de desmoralización: “Si eso es cierto —dicen—, no vale la pena esforzarse en nada”. No dándose cuenta de que si eso es cierto no hay tal efecto desmoralizador: esa aparente desmoralización estaba decidida de antemano por las infinitas causas que la precedieron.

La mecanica clásica y el determinismo Laplaciano

El determinismo en la física fue inicialmente derivado por Pierre-Simon Laplace como una consecuencia natural de los postulados de la mecánica clásica newtoniana.

(PD) Pierre-Simon Laplace

Laplace observó que conociendo las posiciones y velocidades de todas las partículas del universo en un dado instante, es posible predecir completamente sus posiciones y velocidades futuras.

Pero dado que todos los sistemas físicos están formados exclusivamente por partículas, conocer las posiciones y velocidades de todas ellas en el futuro implica predecir completamente lo que hará el sistema. Esto incluye predecir el comportamiento de los planetas, las galaxias y del universo a gran escala, pero también de los objetos a nuestro alrededor, de nuestros cuerpos e incluso de nuestros cerebros. Y esto implica por lo tanto que nuestra voluntad sería predecible.

Desde su formulación original, el determinismo laplaciano ha sido desafiado y redefinido en varios frentes. Casi todos estos desarrollos son confundidos con refutaciones en las discusiones de sobremesa. Tratemos de explicarlos un poco.

La mecánica estadística y la practicidad del determinismo

El primero en redimensionar el determinismo laplaciano fue Ludwig Boltzmann, creador de la mecánica estadística clásica.

(PD) Ludwig Boltzmann

La mecánica estadística no contradice el determinismo laplaciano, pero lo considera poco práctico a la hora de hacer predicciones reales. Después de todo, conocer completamente las posiciones y velocidades de todas las partículas del universo en un dado instante para poder predecir completamente el futuro, puede resultar una tarea titática.

¿Sería acaso posible predecir algo, aún a partir de un conocimiento incompleto? Boltzmann notó que teniendo información estadística parcial sobre las posiciones y velocidades de todas las partículas del universo en un dado instante, se puede obtener información estadística parcial sobre sus posiciones y velocidades en cualquier momento futuro.

Tener información estadística parcial sería por ejemplo conocer el volumen total del espacio en que se pueden mover las partículas, o su energía total, o su energía promedio, o la dispersión de sus energías (lo que llamamos temperatura). Con esa información incompleta Boltzmann fue capaz de asignar probabilidades a las posiciones y velocidades de todas las partículas, y fue así capaz de predecir las probabilidades para las posiciones y velocidades futuras. Pero el punto importante para nuestra discusión es que lo hizo usando las leyes deterministas de la mecánica clásica. Es decir que, a pesar de usar probabilidades, la mecánica estadística no niega el determinismo, sino que lo aprovecha.

¿Y qué significa esto para nuestra voluntad? ¿Somos acaso “más libres” gracias a la mecánica estadística? Pues no, me temo que más bien es al contrario: conociendo información estadística parcial acerca de nuestro cerebro, por ejemplo el estado de activación de cada una de nuestras neuronas, es posible usar métodos de mecánica estadística para conocer con detalle las probabilidades de cada una de nuestras posibles acciones futuras.

La teoría del caos y la posibilidad del determinismo

Una relativización más reciente del determinismo laplaciano viene de la mano de la teoría del caos, la cual se desarrollo a partir de las primeras simulaciones computacionales.

(CC BY-SA 3.0, by Wikimol & Dschwen) Atractor de Lorenz

Notemos primero que cualquier medida de la posición y velocidad de cualquier partícula tendrá siempre un cierto grado de imprecisión. Esto es asi porque los instrumentos de medida nunca dan resultados exactos. Tal imprecisión se puede hacer tan pequeña como se desee perfeccionando el instrumento, pero es inevitable y siempre será no nula. Es importante remarcar que esta limitación no es circunstancial sino parte de la realidad: es imposible construir un instrumento de medida cuyo dial tenga marcas arbitrariamente cercanas, o cuyo display tenga infinitos decimales.

La teoría del caos dice que una pequeña imprecisión en las posiciones y velocidades de todas las partículas del universo en un dado momento, se amplifica al transcurrir el tiempo, por lo que las posiciones y velocidades en cualquier instante futuro sólo se conocerán con una imprecisión que será mayor cuanto mayor sea el tiempo transcurrido.

El determinismo queda entonces limitado en el tiempo: podremos conocer el futuro, siempre que las imprecisiones no crezcan mucho. Esto puede ser en la práctica mucho menos limitante de lo que parece: el sistema solar es caótico, pero podemos calcular detalladamente dónde estará cada planeta dentro de milllones de años.

¿Y qué dice acerca de nuestra propia predictibilidad? Bueno, no hace mucho más que acotarla en el tiempo: para alquien con acceso al estado de nuestro cerebro somos predecibles en el corto plazo, y vamos dejando de serlo a medida que trnscurre el tiempo.

La mecánica cuántica y un nuevo determinismo

Finalmente, la última relativización del determinismo laplaciano viene dada por la mecánica cuántica, la mayor víctima de abuso filosófico de la historia de la ciencia.

(CC BY-SA 2.5, by Shizao)

La mecánica cuántica redefine las variables que hay que conocer para describir completamente el universo: ya no es necesario conocer las posiciones y las velocidades de todas las partículas, sino que alcanza con determinar sus posiciones o sus velocidades.

Simplificando un poco, la mecánica cuántica nos dice entonces que conociendo las posiciones o las velocidades de todas las partículas del universo en un dado instante, se pueden predecir las posiciones o las velocidades de todas las partículas en cualquier momento futuro.

En otras palabras, la mecánica cuántica bien entendida no es menos determinista que la mecánica clásica, sólo que predice un conjunto diferente de variables.

Ok, pero ¿recuperamos tal vez con esto nuestra tan preciada libertad? Lo dudo: siendo nuestro cerebro un sistema físico como cualquier otro, su estado -es decir nuestra voluntad- es igual de predecible a partír del conocimiento de las posiciones o las velocidades de todas sus partículas. Es cierto que aquí la cosa se vuelve confusa y las varias interpretaciones de la mecánica cuántica colisionan, y hay quien se aferra a esto como a una tabla del Titanic, pero lo cierto es que nuestra consciencia muy probablemente no sea un fenómeno cuántico, por lo que la mecánica cuántica no juega ningún rol en su descripción.

Conclusión

O sea que, en mas de un sentido, la física actual es tan determinista hoy como lo era en épocas de Laplace: el futuro del universo -incluyéndonos a nosotros mismos y a nuestras consciencias- es completamente predecible si se conoce completamente el estado presente. Sin embargo, esta predictibilidad puede ser impráctica, como nos enseña la mecánica estadística, puede estar limitada en el tiempo, como aprendemos de la teoría del caos, o referirse a un conjunto no estándar de variables, como sucede con la mecánica cuántica.

En cualquier caso, asociar cualquier redefinición moderna del determinismo a la libertad o a cualquier otra idea política, es absurdo. Y derivar de la redefinición del determinismo una limitación de la ciencia y un limite al poder, es además de tonto, suicida. El grado en que el universo es determinista no tiene ninguna implicación sobre el uso que el poder hace de la ciencia para autojustificarse.

Lo sano es dejar de mezclar ciencia con política, y entender que una discusión sobre hechos es diferente de otra sobre intereses.

miércoles, febrero 06, 2019

La hipótesis de Whorf-Sapir

Aclaremos por las dudas que la lingüistica está muy lejos de mi campo, y lo que sigue es completamente amateur y extraído de lecturas varias motivadas por la curiosidad.

Categorías semánticas y la hipótesis de Whorf-Sapir


Las palabras son etiquetas que les ponemos a cada una de nuestras categorías semanticas, es decir a cada conjunto de cosas u acciones que consideramos similares. Por ejemplo, la palabra perro designa aquéllas característica que tienen en común todos los objetos que consideramos perros. La palabra gato hace lo propio con los gatos. Las palabras perro y gato son diferentes, porque notamos que hay cosas que perros y gatos no tienen en común.









(CC0)

Así, las palabras que existen en nuestro idioma son reflejo de las categorías con las que construimos nuestra descripción del mundo. Palabras diferentes designan categorías diferentes, palabras iguales se refieren a la misma categoría (y cuando esto no pasa, el contexto lo resuelve).

Por supuesto, estas categorías están ligadas a la historia y al modo de vida del pueblo que las usa. La realidad que percibimos condiciona nuestras categorías y luego da forma a nuestro lenguaje. Por ejemplo en español decimos nieve, escarcha, hielo y poco más. Los finlandeses tienen ¡40 palabras! para designar distintos tipos de agua congelada.









(CC0)

Ahora bien, podríamos preguntarnos ¿sucede acaso lo opuesto? Es decir ¿condiciona nuestro lenguaje las categorías semánticas que somos capaces de imaginar, y luego la realidad que percibimos?

La hipótesis de Whorf-Sapir proclama que en efecto el lenguaje que hablamos limita nuestra visión del mundo, determinando la manera como clasificamos nuestras percepciones. Hay al menos dos versiones de la propuesta
  • La forma fuerte dice que el condicionamiento es absoluto. Somos incapaces de imaginar categorías que nuestro lenguaje no contiene.
  • La forma débil dice que sólo es parcial. El lenguaje nos limita y nos obliga a dar rodeos mentales para imaginar categorías nuevas.
La hipótesis fue propuesta en los ‘40 por el lingüista Edward Sapir y su discípulo Benjamin Lee Whorf, y estuvo muy de moda en los 60’, para ir perdiendo seguidores con el paso del tiempo.

Edward Sapir (PD)


Benjami Lee Whorf (Fair use)

El consenso actual parece ser (hasta donde llegué a leer) que el lenguaje puede afectar la capacidad de evocar hechos pasados, pero no la de distinguir datos del presente. Por ejemplo, si en nuestro idioma usamos la misma palabra para perro y gato, no perdemos la capacidad de ver que son animales diferentes, sino tal vez la de recordar si un cierto hecho pasado involucró un perro o un gato. En otras palabras, podríamos distinguir los 40 tipos de nieve, aún sin hablar finés.

Incluso si muy probablemente es falsa, la hipótesis de Sapir-Whorf es fascinante por varias razones. Concentrémonos en dos
  • Pone en un marco teórico varios intentos históricos de modificar el idioma (varios de ellos previos a que fuera formulada).
  • Es también el eje central de muchas obras literarias.

La hipótesis de Whorf-Sapir en la literatura


En 1984 de George Orwell, la dictadura de IngSoc impone la Neolingua como único lenguaje permitido a la población. Desprovista de palabras relacionadas con la disidencia política, su objetivo es evitar que los ciudadanos puedan siquiera imaginar la rebeldía.


En Babel 17, de Samuel R. Delany, los espías de una potencia extranjera se comunican en un idioma artificial que lleva ese nombre. Sus mensajes son interceptados por la inteligencia local, pero los criptógrafos que intentan descifrarlo sufren una especie de lavado de cerebro a medida que lo aprenden, y se transforman en espías.


En Los lenguajes de Pao, de Jack Vance, el planeta Pao es poblado por grupos humanos con idiomas completamente diferentes según su gremio: militares, campesinos, comerciantes, gobernantes. Solo en el idioma de estos últimos existen palabras que permiten conceptualizar el poder.


En La historia de tu vida, del increíble Ted Chiang, una lingüista aprende el idioma de una especie extraterrestre que percibe todo el tiempo como como un eterno presente. Al hacerlo, comienza a tener visiones de su futuro y de la vida de su hija aún no nacida. La película Arrival llevó esa historia al cine.


En Los libros del sol nuevo, de Gene Wolfe, Severian conoce a los ascios, una raza esclavizada por una dictadura absolutista, que sólo permite hablar usando frases de sus libros de propaganda, a lo que llama el pensamiento correcto. Contrariando la hipótesis de Whorf-Sapir, los ascios son capaces de usar frases de esos libros para expresar su rebeldía.


La hipótesis de Whorf-Sapir en la historia


Como los tiranos literarios, varios tiranos históricos pretendieron borrar algunos conceptos del imaginario de sus pueblos, eliminando las palabras que los designan. Una intuición pragmática y frecuentemente burda de la hipótesis de Whorf-Sapir.

La Constitución de Cádiz fue declarada por las cortes españolas el 19 de marzo de 1810, en el día de San José. Cuando Fernando VII fue restaurado en el trono, siguió un período de represión absolutista en el que resultaba peligroso incluso hablar de la Constitución. Surgió entonces el grito ¡Viva la Pepa! como un modo de celebrar la Constitución haciendo referencia a su día de nacimiento.

No resultó muy útil la represión de la palabra, Fernando VII se tuvo que tragar el sapo y jurar la Constitución años después.

Fernando VII (PD)

En 1792, los revolucionarios franceses establecieron un nuevo calendario, basado en el sistema decimal y limpio de referencias religiosas. La República pretendía así difundir sus valores en la población, de modo similar a lo que habían hecho antes los romanos al designar a los meses julio y agosto en memoria de sus emperadores Julio y Augusto.

Sin embargo, los nombres romanos llegaron a nuestros días, mientras que el calendario republicano francés fue olvidado, luego de ser derogado por Napoleón para amigarse con la Iglesia. De los nombres de sus meses nos queda Germinal, la novela de Emile Zola que pocos leyeron, y Termidor, el vino barato que todos probaron.

Maximilien Robespierre (PD)

En 1956, ese ser nefasto que fue Pedro Eugenio Aramburu promulgó el decreto 4161, que prohibía mencionar los nombres de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, y hacer cualquier mención al peronismo. Con penas de prisión de hasta seis años, contenía una lista de las palabras prohibidas.
Lejos de lograr su objetivo, esa política de desperonización de la población llevó a los jóvenes de la década siguiente a enrolarse en el peronismo idealizando al General.



¿Qué podemos aprender de estos ejemplos literarios e históricos? Que la hipótesis de Whorf-Sapir no funciona de una manera tan sencilla: las modificaciones del lenguaje sólo prenden si reflejan una modificación anterior de las categorías semánticas subyacentes en las que clasificamos la realidad.
Los españoles querían una Constitución, y Fernando VII la tuvo que deglutir. Los franceses no necesitaban un nuevo calendario, y no lo adoptaron. El pueblo argentino no iba a olvidar al peronismo porque se prohibiera nombrarlo, y eso no sucedió.

La hipótesis de Whorf-Sapir y la militancia progresista


Para terminar este post haciendo amigos como es mi costumbre, analicemos la versión presente de la hipótesis de Whorf-Sapir: el lenguaje inclusivo.

Según sus promotores, si elimináramos las palabras que usamos para discriminar a las personas por su género, no seríamos capaces de hacerlo. Los que los escritores compulsivos de x’s y e’s no parecen entender es que, como se ve en los ejemplos históricos antes mencionados, van a contramano de la dirección histórica cambio lingüístico.

Sólo si primero se produce un cambio en las categorías semánticas, es decir una modificación en la percepción de la realidad, entonces y solo a posteriori podría adoptarse un lenguaje que lo refleje. Si los hispanoparlantes percibiéramos la tan mentada fluidez de los géneros, cambiaríamos nuestro idioma para reflejarla, sin necesidad de que nadie nos impela ello.







(CC0)

Sin embargo, hay otro fenómeno lingüístico que puede aplicarse aquí: a veces una porción de la población utiliza un lenguaje de prestigio como modo de diferenciarse de los demás, realzando su pertenencia a un grupo y su diferencia con otros. Esto causó por ejemplo el big vocalic shift, alejando al inglés oral de su versión fonética en caracteres latinos. Uno se pregunta si no es la necesidad de mostrarse moralmente superiores y distintos del populacho discriminador lo que lleva a los chiquEs a hablar en jeringoso.

viernes, febrero 01, 2019

Del Hombre Nuevo al Varón Deconstruido


Durante la Revolución Francesa de 1789, la Assemblée nationale fue el órgano constituyente del gobierno revolucionario. A la izquierda del Presidente de la Asamblea, se sentaban los innovadores, aquéllos que querían que la Revolución resultara en un orden social enteramente nuevo, basado en la libertad del individuo y la igualdad de las personas. Por otro lado, a la derecha del Presidente se acomodaban los conservadores, quienen pretendían que la Revolución mejorara las cosas alterando lo menos posible el orden preexistente, que exaltaban la idea de una sociedad ordenada a partir de una jerarquía entre los hombres.

Ese es el origen de la idea de espectro político que, extendiendose desde la izquierda hasta la derecha, ordenó buena parte del debate politico en los dos siglos subsiguientes. Por ejemplo, siendo el marxismo una propuesta completamente innovadora de reordenamiento social, cuando surgió a mediados del sXIX se colocó fácilmente a la izquierda del mencionado espectro.


(PD)


Durante las decadas finales del siglo XX y con particular intensidad en las ya casi dos décadas del siglo XXI, las etiquetas izquierda y derecha dejaron de ser descriptivas de la posición política y se transformaron más en una especie de pertenencia, como una camiseta. En el discurso político presente, con frecuencia resultan tan conservadoras las propuestas etiquetadas como de izquierda, cuanto lo son por naturaleza las llamadas de derecha.

Arrastrada con patética impotencia por la ola propagandística de la derecha posterior a la caida del Muro, la izquierda ha renunciado completamente a cualquier aspiración de rediseño social. Su máxima aspiración ha dejado de ser la Revolución, para transformarse en la inclusión igualitaria de las minorías en la maquinaria del mercado. En lugar de destruir la picadora de carne, se plantea humildemente que la hamburguesa resulte equilibrada en la diversidad de sus componentes.




Así, se aceptan las reglas del juego del capitalismo globalizado, pero se le exige que reconozca el derecho de las mujeres trans lesbianas de raza negra, de ser explotadas por un mercado laboral desregulado y perverso en igualdad de condiciones con los hombres cis heterosexuales de raza blanca. Y a pesar de tratarse obviamente un esquema retrógrado y conservador, se tilda de reaccionario a cualquiera que se atreva a cuestionarlo.

Si nos atenemos a las definiciones originales de los términos, eso no es de izquierda. Es muy profundamente de derecha.

De izquierda no es combatir una imaginaria brecha salarial entre mujeres y hombres, sino usar esa imaginación para concebir un orden social donde el salario no exista como preocupación.

De izquierda no es pelear por el aborto para que un embarazo inesperado no corte la carrera de una pareja, sino diseñar un nuevo orden social donde cualquiera pueda planificar su familia sin limitaciones, y el cual que un eventual embarazo resulte un problema.

De izquierda no es hablar en jeringoso para que una de cada mil personas con disforia de género no se sienta ofendida, sino concebir un mundo donde tanto esa persona como las otras novecientas noventa y nueve, puedan realizar sus potencialidades sin ninguna limitación.

De izquierda no es rechazar la verdad objetiva y el método científico por el uso que la derecha en el poder ha hecho de sus logros, sino apropiarse de la ciencia y del conocimiento como la principal herramienta para cambiar el mundo.

Y finalmente, aún a riesgo de que me llamen viejo: de izquierda no es quejarse de una opresión muchas veces imaginaria, sino actuar con la determinación necesaria para terminar con la opresión real.


()

Enlaces


Mis posts se publican en
También me pueden contactar en