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sábado, diciembre 21, 2019

Lo que voló con la bomba

(PD)

Este año se cumplieron 74 años de la bomba de Hiroshima. Ese día murieron 250000 personas en una fracción de segundo. Y cambió el mundo. De una forma tan dramática, que se hace difícil verlo hoy, porque cuesta imaginar un contexto diferente.

Junto con el nazismo, las armas nucleares fueron la principal justificación del movimiento anticientífico en la segunda mitad del siglo XX. La izquierda occidental mutó desde su falacia inicial de que marxismo era una teoría científica de la Historia, a su presente desvarío de que la ciencia es un invento capitalista.

Se generaron fábulas sobre cómo la ciencia había justificado al nazismo, cuando en los hechos esas justificaciones nunca tuvieron nada de científicas. Se inventó una visión de la ciencia como la responsable de la bomba atómica, algo que sonaría ridículo si no fuera porque está tan difundido. Peor aún, se creó una doctrina de responsabilidad social de los científicos, como si los logros científicos fueran inventos en lugar de descubrimientos, y entonces el científico pudiera elegir qué descubrir.


(PD)


Se empezó a juzgar a las ideas científicas en términos de su peligrosidad política, como si la realidad tuviera que ajustarse a la medida ideológica humana. En lugar de clarificar que el “racismo científico” nunca fue ciencia, prácticamente se prohibió pensar en el ser humano como un ente biológico. Todavía hoy quien hable de cualquier tipo de diferencia innata entre las personas, será inmediatamente y sin matices tildado de nazi.

Todo eso derivó en un anticientificismo militante, impulsado paradójicamente desde la izquierda y el progresismo en todos los niveles. Y es raro porque hasta la segunda guerra mundial eran los grandes estamentos conservadores los que propugnaban la irracionalidad y el pensamiento mágico en las clases populares. Luego de la Guerra en cambio, el progresismo se puso con entusiasmo la camiseta retrógrada que hasta hacía poco llevaban las iglesias y las oligarquías.


(PD)


El marasmo intelectual en el que el mundo está sumido, desde Trump hasta Macri, tiene mucho que ver con esa actitud de la izquierda de negación y rechazo hacia el conocimiento. En el paupérrimo nivel intelectual del debate público, en Argentina y en el mundo, tal negacionismo progresista tiene una enorme responsabilidad.
Por supuesto que la derecha ayudó, son banales pero no estúpidos. Adoptó el discurso ñoño del progresismo podando cualquier detalle monetario. Con la caída del muro y el fin de los estados comunistas que aún mantenían el positivismo como justificación, el pensamiento posmoderno se hizo dueño de la mente occidental.

Hoy en día el ciudadano de a pié no distingue la ciencia de cualquier cosa que haga un científico. Y lo triste es que buena parte de los académicos, en particular en las áreas humanas, tampoco. Entonces si un científico dice y hace algo deplorable su responsabilidad se traslada del ámbito personal al epistemológico. Fue "a ciencia la responsable del hecho, no la persona del científico.

Por ejemplo, los experimentos secretos con medicamentos en Centroamérica en los 70’s no se discuten como responsabilidad de una decena de políticos y empresarios de EEUU, sino de la ciencia como modo de adquisición de conocimiento. Los 250000 muertos por la bomba de Hiroshima no se achacan a la ambición de poder de Harry Truman sino de la Teoría de la Relatividad y al pobre Albert Einstein.

Se asimila el realismo, la idea de que existe una realidad externa y que podemos entenderla, al autoritarismo de negar opiniones diferentes.

Al no distinguir la ciencia como método, de lo que haga cualquiera que se diga científico, se niega en carácter humano de los científicos. El científico hace ciencia cuando, en un laboratorio, aplica el método al conocimiento de la realidad. No cuando caga o cocina fideos.


(CC0)


Albert Einstein es un lindo ejemplo. Fue pacifista en todas las guerras, algo bastante generalizado en la comunidad científica de entonces y de ahora, que siempre fue muy internacional. De hecho, se opuso abiertamente a ambas guerras mundiales, lo que le valió el desprecio de muchos connacionales.

Su teoría de la Relatividad de 1905 decía que la materia y la energía eran la misma cosa, dos aspectos de la misma cantidad. A alguien se le ocurrió que si se pudiera extraer la energía contenida en un átomo, se podría hacer una bomba. Por supuesto, hecha esa propuesta, los estados imperiales empezaron a investigarla. Pero entre la teoría de la Relatividad y la explosión de Hiroshima pasaron 40 años. En esas décadas se descubrió nada menos que toda la Mecánica Cuántica. No hay absolutamente ningún modo en el que Einstein podría haber previsto en 1905 el resultado de su famoso artículo. Es absurdo siquiera plantearlo.

Ya famoso, Einstein huyó del nazismo y se refugió en EEUU. Allí, firmó una carta de varios académicos dirigida al entonces presidente Franklin D. Roosevelt, alertándolo sobre una posible bomba atómica nazi. Los que atribuyen responsabilidad moral a Einstein por haber firmado esa carta ¿qué hubieran hecho? Era un ser humano, con miedos y dudas. Conocía a Werner Heisenberg que dirigía el programa nuclear alemán, y que no era ningún estúpido. Si los nazis obtenían la bomba, hubieran dominado el mundo. Y aún así dudó, y tuvo que ser convencido por sus colegas para apoyar esa carta.

Son moralmente mucho más ambiguos Julius Oppenheimer o Enrico Fermi, quienes trabajaron directamente en el desarrollo del arma. E incluso así, no tanto: cuando la bomba se ensayó en Alamogordo, New Mexico, varios miembros del Proyecto Manhattan firmaron otra carta, pidiéndole al presidente Harry Truman que no la usara. Sugerían alertar al alto mando japonés de un ensayo en una isla del pacífico, para que pudieran verla, y así forzarlos a la rendición. Pero claro, a esa altura el objetivo de destruir Hiroshima no era detener a los japoneses ni a los nazis, sino asustar a los rusos. La decisión de arrojar la bomba fue una decisión política, y la responsabilidad les cabe a los políticos. No a Einsten ni a la ciencia.


(CC BY-SA 2.0, by romana klee)


Como conclusión: es ya hora de abandonar el negacionismo científico y el relativismo epistémico, porque no debilitan al poder, sino a los sectores populares que deben enfretarlo.

martes, octubre 01, 2019

La cientificidad de la astrología

La semana pasada, asistí a un seminario fascinante dictado por mi mentor y modelo de científico Héctor Pipi Vucetich, acerca de la cientificidad de la astrología. Lo que sigue es mi recopilación lo que contó el charlista, agregando tal vez algún detalle de mi cosecha. Las partes aburridas son enteramente mías, el Pipi es incapaz de aburrir.

La pregunta a responder durante la charla fue ¿Es científica la astrología?


La tentación es responder inmediatamente ¡No! La astrología es una pseudociencia. Pero hacer eso no sería lo correcto: la astrología fue la disciplina fundante de la astronomía, como la alquimia lo fue de la química, o el curanderismo de la medicina. Tenemos hoy algunas disciplinas que llamamos “ciencias” y que aún se hallan en esa etapa inicial. La forma correcta de encarar la cuestión es:
  • Primero: preguntarse qué es una ciencia, y establecer lo más formalmente posible su definición. Esto lo podemos hacer siguiendo por ejemplo la epistemología de Mario Bunge.
  • Segundo: investigar qué es la astrología y cómo la practican sus adeptos. En particular, el Pipi se refirió a los astrólogos “serios” que realizan cartas astrales por encargo siguiendo un método, no a los que inventan los horóscopos de los diarios.
  • Tercero: ahora sí, responder la pregunta ¿Se adapta la astrología a los criterios de demarcación así establecidos?
Recorramos entonces cada uno de esos pasos

¿Qué es una ciencia?

El Pipi resumió la construcción de Bunge, que es extremadamente formal y simbólica, casi como un curso de álgebra, en cuatro puntos fundamentales.

  1. Una ciencia es internamente coherente:
    Una ciencia es un cuerpo de conocimientos, ordenados y organizados en teorías, que son mutuamente coherentes y no contradictorias. La existencia de escuelas mutuamente incompatibles dentro de una dada disciplina pone en duda su cientificidad.
    Por ejemplo, la física es un conjunto enorme de conocimientos, las teorías que la constituyen no se contradicen entre sí. A pesar de la mala divulgación, la mecánica de Newton no contradice a la relatividad en su área común de aplicación: los objetos que se mueven a velocidades muy bajas.
  2. Una ciencia presenta coherencia con otras ciencias:
    Las diversas ciencias tratan sobre fenómenos en principio distintos, que a veces resultan ser el mismo fenómeno visto desde diferentes ópticas. En ese caso, no hay contadicciones: las predicciones de las diferentes ciencias son compatibles entre sí.
    Por ejemplo, la biología no contradice a la física, cuando se consideran los seres vivos como sistemas termodinámicos. La segunda ley, que dice que el desorden siempre aumenta, se aplica a sistemas termodinámicos cerrados, mientras que los seres vivos son sistemas abiertos.
  3. Una ciencia es contrastable con el experimento:
    Una ciencia hace predicciones acerca de fenómenos observables, que se pueden contrastar con la realidad. Deben ser tales que se pueda distinguir un resultado que las confirme de otro que las contradiga.
    Por ejemplo, la biología, y en particular la evolución darwiniana, predicen que si el ambiente cambia abruptamente, las especies se extinguirán o se adaptarán al nuevo entorno. Si investigamos el registro geológico, comprobaremos que eso es exactamente lo que ha sucedido en el pasado.
  4. Una ciencia es revisable de acuerdo a los resultados de la contrastación:
    Finalmente, la ciencia es continuamente revisada y modificada para hacerla compatible con los resultados de las nuevas observaciones. La no revisabilidad y la adhesión a postulados cuyas consecuencias son inconsistentes con las observaciones es un signo de pseudociencia
    Por ejemplo, al notar que el electromagnetismo y la mecánica eran incompatibles a velocidades altas, comenzó una revisión de postulados de la física que terminó en la teoría de la relatividad. La observación de que la radiación de cuerpo negro era incompatible con la mecánica, dio origen a la física cuántica.

¿En qué consiste la astrología?

La astrología se basa en la creencia de que la posición de los planetas en la esfera celeste en un dado momento, influye en la dinámica de los acontecimientos terrestres, incluidos la personalidad y el destino de las personas. Su método consiste en la construcción de cartas basadas en la posición relativa de los cuerpos celestes en un momento determinado. Por ejemplo, una carta natal basada en las posiciones de los planetas en el momento del nacimiento de una persona, permitiría extraer información acerca de su personalidad o de su suerte futuras.

Las cartas se confeccionan de acuerdo a un método bien definido, que se basa en
  • Una división de la eclíptica, es decir de la linea imaginaria en el cielo por la que se mueven los planetas, en 12 signos zodiacales diferentes, definidos por las constelaciones que se ven proyectadas detrás. En cada momento del año, los distintos planetas visibles desde la Tierra se encuentran en un dado signo.
  • A la vez, se divide el cielo visible a una dada hora desde un dado lugar, entre el horizonte al este y el horizonte al oeste, en 12 casas distintas. Al girar la Tierra, las casas giran junto con ella. Por eso a lo largo del día va cambiando qué signo está dentro de cuál casa.
Con esto, conociendo con cierta precisión una hora y un lugar, el astrólogo puede reconstruir usando cálculos astronómicos, qué planeta estaba en cuál signo y en qué casa. Las casas, los signos, y los planetas, tienen significados, que el astrólogo usa para redactar su predicción.
Entonces ahora sí, podemos finalmente responder la pregunta:

¿Es científica la astrología?

En otras palabras, los métodos y prácticas antes descriptos ¿cumplen los puntos 1. a 4. enunciados más arriba?
  1. Una ciencia es internamente coherente:
    Si bien los postulados de la astrología son sorprendentemente similares en las tradiciones griega, india y china, hay dentro de ella escuelas que asignan significados diferentes a planetas, signos y casas.
    Esto es una mala señal, aunque de por sí no es determinante. La presencia de escuelas diferentes fue una realidad en varias ciencias modernas en sus etapas iniciales de desarrollo. El punto aquí es que la dirección del avance científico debe ser la de eliminar las diferencias entre ellas. No parece haber sucedido eso eso en el caso de la astrología
  2. Una ciencia presenta coherencia con otras ciencias:
    En este punto la astrología falla estruendosamente. Sus postulados se dan de frente con casi cualquier otra ciencia con la que se contrasten.
    Por ejemplo, la astrología es incoherente con la física: ¿de qué modo influyen los planetas sobre la Tierra? De todas las interacciones fundamentales ¿cuál es la que da origen a la influencia plasmada en una carta natal? La gravedad del obstetra es mayor que la de cualquier planeta. También lo es la luz que refleja, y cualquier tipo de radiación electromagnética. ¿O se trata acaso de una interacción nueva aún desconocida? De ser así, entonces ¿como puede dicha influencia propagarse instantáneamente desde la posición de los signos zodiacales hasta la Tierra? ¿se mueve acaso más rápido que la luz?
  3. Una ciencia es contrastable con el experimento:
    En esto la astrología cumple la condición fundamental de hacer predicciones contrastables… y en todos los casos en los que fueron testeadas, indistinguibles de una elección al azar. Este punto, si fuera el único, no la haría una pseudociencia, sino sólo una teoría falsa.
    Aquí es donde entra el hermoso experimento hecho por Shawn Carlson, entonces estudiante de física y hoy divulgador y promotor de la ciencia amateur. Carlson se contactó con el National Council for Geocosmic Research, una asociación norteamericana de astrólogos, y acordó con ellos un test de la efectividad de la astrología.
    La asociación propondría 28 de sus miembros. Carlson proveería a cada astrólogo los perfiles psicológicos de tres sujetos, y los datos precisos de nacimiento de uno de ellos. Con esto Los astrólogos determinarían, usando la carta natal, a cuál perfil pertenecían los datos. Si el método astrológico funcionara, el porcentaje de aciertos debería ser mayor al 33% que se obtendría por puro azar…
    …y no lo fue. De hecho fue casi exactamente igual al 33%, lo que demuestra que las cartas natales no predicen mejor que lo que lo haría un dado.
    Otro experimento que demuestra la poca efectividad de la astrología es el de los gemelos horarios. Personas que nacen separadas por menos de cien metros, que es la resolución espacial que tienen las cartas natales, y con pocos minutos de diferencia. Estas personas deberían tener personalidades y destinos similares… y no sucede así, según un estudio hecho con datos de los hospitales londinenses.
  4. Una ciencia es revisable de acuerdo a los resultados de la contrastación:
    Aquí la astrología vuelve a fallar. A pesar de los experimentos antes descriptos, los astrólogos no han modificado la teoría para adaptarla a los hechos. Al contrario, siguen estancados en una formulación cuya antigüedad pretenden sea un signo de su certeza.

Conclusión

Con esto terminó Vucetich el análisis de la cientificidad de la astrología.

En conclusión, la astrología no cumple los criterios arriba enumerados para ser una ciencia, y debe ser clasificada como una pseudociencia, junto con la alquimia, la homeopatía, el psicoanálisis, la teoría feminista, y la escuela económica neoliberal.

(Fuente)

martes, agosto 13, 2019

Cómo ubicar giles usando un GPS

¿Sabés cómo funciona el GPS? Es muy interesante.



El sistema está formado por una red global de satélites, cada uno de los cuales se comunica independientemente con los dispositivos terrestres, tales como nuestros teléfonos celulares o el equipo de navegación de nuestro auto.

Cada satélite emite una señal de radio que se aleja de él en todas direcciones. Similarmente a las ondas sobre la superficie de un lago, que forman un círculo que crece en torno al punto donde cayó la piedra, tales ondas de radio forman una esfera creciente en torno al satélite. Esta esfera crece a la velocidad a la que las ondas de radio se alejan del satélite, es decir a la velocidad de la luz. Hay una nueva esfera de ondas de radio alejándose de cada satélite del sistema GPS, en cada fracción de segundo.



Los dispositivos terrestres reciben las ondas de radio emitidas por un satélite. La información transmitida por esa señal contiene la posición del satélite emisor, y la hora precisa en la que fue emitida la señal. Con esos datos, y sabiendo además la hora en la que recibimos la señal, podemos saber a qué distancia estamos del satélite. En efecto: conocemos la hora de emisión y la de recepción, y sabemos que la señal de movió a la velocidad de la luz. Voila!

Notemos que en el momento de recibir la señal, el dispositivo está justo en el lugar donde está pasando la esfera de radio que se aleja del satélite. Al igual que dos círculos diferentes se intersectan en sólo dos puntos, lo mismo es verdad para tres esferas distintas. O sea que en principio recibiendo la señal de tres de los satélites, y calculando a qué distancia estamos de cada uno de ellos, podemos saber exactamente nuestra posición.


Hay una sutileza aquí, y es que para usar una esfera que se expande a la velocidad de la luz, tendríamos que ser capaces de medir la hora con muy buena precisión. De hecho con mucha más precisión que la sería posible con el reloj de nuestros celulares. Para resolver esto se usa un cuarto satélite: así como tres esferas se intersectan en sólo dos puntos, cuatro esferas que se expanden se intersectan en un punto determinado solamente en un instante determinado. Con esto, no necesitamos confiar en nuestros relojes, y podemos usar los mucho más precisos relojes atómicos que están a bordo de cada satélite.

Por supuesto, para que todo esto funcione, necesitamos asegurarnos de conocer con precisión la posición de los satélites en cada momento. Esto es posible gracias a la mecánica orbital, una teoría física compleja desarrollada por el ñoqui de Isaac Newton, mantenido por el laburo de los pagadores de impuestos británicos del siglo XVII .

Isaac Newton (Fuente)

También tenemos que ser capaces de emitir y recibir ondas de radio. Por suerte los contribuyentes europeos mantuvieron a los parásitos de Michael Faraday, Alessandro Volta, Luigi Galvani, André-Marie Ampere, Heinrich Rudolf Hertz, James Clerk Maxwell y varios otros quienes, sin producir una patente en toda su inútil vida, desarrollaron el electromagnetismo durante los siglos XVIII y XIX.

Michael Faraday (Fuente)

Otro detalle importante es saber operar relojes atómicos. Aquí entra la mecánica cuántica, desarrollada entre otros por Niels Bohr, lejendario parásito de un estado pequeño y pobre como Dinamarca, el cual en la primera mitad del siglo XX no podía permitirse tirar la guita en esas boludeces.

Niels Bohr (Fuente)

Claro, además hay que mantener los relojes atómicos sincronizados entre sí. Si no fuera por el mantenido improductivo de Albert Einstein, que entre 1905 y 1915 de fumó la guita que el estado les robó a los tenderos alemanes, estudiando pajereadas sin ninguna aplicación práctica como la relatividad general, no sabríamos como hacer los cálculos necesarios.

Albert Einstein (Fuente)

Es decir que el GPS, una de las maravillas tecnológicas de las últimas décadas, que genera millones de dólares en beneficios en infinidad de áreas diferentes… no existiría sin la contribución de esos ñoquis mantenidos parásitos que no patentaron una mierda durante tres siglos y se dedicaron a hacerse la paja con guita de otro investigando boludeces sin ninguna aplicación práctica.

Como consejo, la próxima vez que opines sobre ciencia, una buena forma de ubicarte es usar un GPS. Así tal vez evitás quedar como un burro soberbio e ignorante.

viernes, febrero 22, 2019

Física de la cerveza

Bueno, a ver si sale: física de la cerveza


(CC0)


Si apoyamos sobre la mesa el vaso de cerveza recién servido, lo primero que notamos es que se forman burbujas en su interior que se mueven lentamente hacia arriba.

¿Por qué suben las burbujas? La explicación es simple física de la escuela secundaria: por el principio de Arquímedes (ese que dijo “eureka”, como la gallinita)

Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba que es igual al peso del líquido desalojado.

En el caso de la cerveza, el cuerpo sumergido es una burbuja de dióxido de carbono, en forma de una pequeña esfera, que es entonces empujada hacia la superficie.

Pero intentemos entenderlo con un poco más de detalle ¿cuál es la causa de este fenómeno? La primera respuesta es que el empuje se debe la presión hidrostática, que es la fuerza que hace el líquido en cada centímetro cuadrado de un cuerpo sumergido. Esta presión hidrostática es mayor en la parte de abajo del vaso de cerveza que en la parte de arriba. Por eso la burbuja recibe más fuerza en la mitad inferior de su superficie que en la mitad superior. La fuerza neta es entonces ascendente y la burbuja sube.

Pero ¿qué causa la presión hidrostática? Si ajustamos el microscopio un poco más, veremos que las moléculas del líquido (agua, azúcares, almidones, y por supuesto alcohol) se agitan incesantemente chocando una contra otras. En medio de esta agitación térmica , las moleculas golpean la burbuja desde todas las direcciones, ejerciendo una fuerza en cada centímetro cuadrado. Esa fuerza cambia según la posición, es más fuerte del lado de abajo de la burbuja, y menos del lado de arriba.

Sin embargo, si aceleramos el vaso empujándolo sobre la barra (atención: este experimento debe realizarse con el primer vaso) el empuje deja de ser vertical. En lugar de moverse hacia arriba, en el vaso acelerado las burbujas se mueven… ¡hacia adelante! Si, así de contraintuitivo: en el vaso acelerado, la presión es mayor del lado donde la mano empuja, y luego las burbujas se alejan de ella.

La presión hidrostática existe en cualquier fluído (líquido o gas) y puede ser enorme


  • Por ejemplo, la presion hidrostática que ejerce el aire de la atmósfera sobre nuestros cuerpos se llama presión atmosférica, y es de más o menos un kilogramo en cada centímetro cuadrado de piel. No la sentimos porque la presión desde dentro de nuestros cuerpos es igual y la contrarresta.
    (PD)


  • En el fondo del océano o en la superficie de Venus, la fuerza ejercida por la presión hidrostática puede ser de toneladas en cada centímetro cuadrado. Por eso los submarinos no pueden descender más que unos pocos cientos de metros sin ser aplastados como una lata. Y por eso las famosas sondas Venera de la URSS duraron sólo unos minutos en la superficie de Venus.
    (PD, processed by Ted Stryk)


  • En el interior del sol, esa presión es tan grande que vence las fuerzas repulsivas entre los núcleos atómicos, y los obliga a acercarse tanto que se pueden fusionar, liberando su energía. Esta se aleja del sol en forma de luz, e ilumina la Tierra donde las plantas la absorben y crecen. Así, la energía de la presión hidrostática en el interior del sol se transforma en grano, luego en malta, y finalmente en cerveza.
    (PD)


Volviendo entonces a la cerveza. ¿Por qué se forman burbujas? ¿por qué crecen hasta explotar en la superficie o se encogen hasta desaparecer? El destino de una burbuja lo decide una competencia entre dos fenómenos: la tensión superficial y el calor latente.

El calor latente nos dice cuanta energía ganamos cuando tomamos una cantidad de dióxido de carbono disuelto en la cerveza y lo transformamos en gas. Al dióxido de carbono no le gusta estar disuelto, y entrega gustoso una parte de su energía con tal de volver al estado gaseoso, incluso si para eso tiene que empujar la cerveza hacia afuera para hacerse un lugar y formar una burbuja.

Pero al formarse la burbuja, se crea en sus paredes una separación entre el gas y el líquido. Y eso no es gratis, porque tal pared, o interfase tiene una tensión superficial, comportándose como una membrana elástica a la que no le gusta estirarse. Por lo tanto, cuesta una cierta energía inflar la burbuja, que hay que pagar con la energía obtenida del calor latente liberado al transformar en gas el dióxido de carbono disuelto.

Entonces, si al formarse espontáneamente una burbuja alcanza la energía liberada por el calor latente para pagar lo requerido por la tensión superficial, la burbuja sobrevive. Si en cambio no hay suficiente energía, se contrae hasta desaparecer.

La energía obtenida del calor latente es proporcional al volumen de la burbuja. En cambio, la que hay que pagar a la tensión superficial es proporcional a su superficie. El volumen crece como el tamaño de la burbuja elevado al cubo, mientras que la superficie crece como el tamaño elevado al cuadrado. Por lo tanto, las burbujas más grandes ganan más energía del calor latente que la que pagan en tensión superficial, y pueden crecer y subir hasta arriba. En cambio, las más pequeñas no alcanzan a pagar con su calor latente el precio de la tensión superficial, y desaparecen.

Esto explica lo que sucede cuando enfriamos demasiado la cerveza: a temperaturas muy bajas, las burbujas que se forman espontáneamente son muy pequeñas y no tienen energía suficiente para estirar su pared e inflarse.

También explica por qué se acumulan burbujas en la pared del vaso: al usar esa pared como parte de su borde, la burbuja se ahorra la mitad de su superficie, por lo que paga mucha menos energía a la tensión superficial. Lo mismo sucede en las pequeñas partículas suspendidas en el interior, que se ven como un punto del líquido del cual surgen incesantemente burbujas que escapan hacia la superficie. Estas impurezas actúan como semillas para la formación de burbujas.

Esta competencia entre fenómenos de volumen y de superficie se llama nucleación y tiene un rol crucial muchas áreas de la física


  • Cada vez que hay una transición de fase, se forman burbujas de la nueva fase en medio de la vieja. Si son demasiado pequeñas, la transición no puede producirse. Por ejemplo, para formar el hielo en el que enfriamos las botellas, no sólo es necesario bajar la temperatura del agua, sino también proveer pequeñas inhomogeneidades que sirvan de semilla para la formación de cristales. En un bar, estas inhomogeneidades son causadas por la vibración de las heladeras.
    (CC BY 2.0, by Visit Greenland)


  • Los pescadores de perlas arrojan granos de arena en el interior de las ostras. De este modo, introducen semillas que facilitan la nucleación de carbonatos a su alrededor, dando origen al preciado producto.
    (CCO)


  • En cosmología, la teoría de la inflación eterna postula que nuestro universo es una burbuja de relativa tranquilidad, que pudo crecer en un mar de furiosa expansión. La estructura de tal burbuja fueron fotografiadas por los satélites COBE, WMAP y Planck, en lo que constituye uno de los resultados científicos más impresionantes de las últimas décadas.


De nuevo en la cerveza ¿por qué se forma espuma en la cerveza y no, digamos, en la soda, que tambien contiene dióxido de carbono disuelto?

Otra vez, la explicación tiene que ver con la competencia entre el calor latente y la tensión superficial: si de algún modo lográramos disminuir la tensión superficial de un líquido, las burbujas saldrían más baratas, y podrían formarse con un tamaño más pequeño. Existen sustancias llamadas tensioactivos que, al ser disueltas en un líquido, tienen el esfecto de disminuir su tensión superficial. Resulta ser que muchas de las sustancias disueltas en la cerveza son tensioactivos, y por eso resulta mucho más barato crear espuma en la cerveza que en la soda.

Los tensioactivos son una parte fundamental de la civilización humana


  • El jabón o el detergente son tensioactivos que disminuyen la tensión superficial del agua, facilitando que se mezcle con la grasa. De este modo, la grasa se despega de las superficies y podemos lavar los platos… después de todo ¿qué otra cosa nos queda a los científicos en un país como este?


  • El jabón tiene casi 5000 años de antigüedad. Sin embargo, fue sólo cuando la ola imparable de revolución científica llevó a Pasteur a descubrir los mecanismos de la infección, que comenzamos a utilizar la higiene preventiva como herramienta sanitaria. Seguida por las vacunas y los antibióticos, la higiene es uno de los pilares de la triplicación de la esperanza de vida de los ultimos dos siglos.
    (PD)


  • Los tensioactivos son un ejemplo de un campo tremendamente rico de investigación: el de la fisica de las superficies. Atravesada igualmente por cuestiones de fisica fundamental y de ingeniería, es un área muy activa que abarca desde la creación de nuevos materiales, hasta el estudio de la corrosión y como evitarla.
    (PD)


La moraleja es que la física que podemos aprender en un vaso de cerveza, se aplica desde en cosas tan cercanas como las perlas, el detergente o la corrosión, hasta cuestiones mucho más provocativas como la esperanza de vida, el fondo del mar, la atmósfera de Venus, el Sol, o la creación del universo.


(CC BY-SA 4.0, by U3144362)


Brindemos por la física.

lunes, octubre 08, 2018

Crash course de epistemología

La epistemología es a los científicos lo que la ornitología a los pájaros. Recordemos siempre que no puede ser ornitólogo quien no ha visto mas que plumas, y que incluso el más avezado de ellos jamás podrá volar.

La ciencia como un modo de comunicación.


La ciencia está hecha de proposiciones acerca del Universo, acompañadas por un modo de validación, es decir una manera de asignarles un valor de verdad verdadero o falso.

El método científico consiste en hacer tal validación de manera empírica, usando un modo sistemático de observación de la realidad llamado experimento. Esto hace que la ciencia sea objetiva, al validar sus proposiciones de un modo completamente repetible por cualquier otra persona interesada en cualquier otro tiempo y lugar. Por esta razón, la subjetividad del científico se sustrae del proceso de acumulación de conocimiento.


Otros modos no científicos de comunicación


¿Con qué otros modos de comunicación podemos comparar a la ciencia?

Por ejemplo, con la religión y el discurso místico en general. Al igual que la ciencia, constan de proposiciones acerca del Universo, pero a diferencia de ella, la validación no hace referencia a observaciones sistemáticas y por lo tanto no es repetible por terceras personas interesadas. En otras palabras, no es objetiva sino completamente subjetiva. El creyente sabe que su religión es correcta, pero no puede describirle al escéptico cuál es la serie de pasos que debe repetir para convencerse de lo mismo.
El arte es otro modo de comunicación. En este caso, no se transmiten proposiciones, sino directamente emociones. El artista comunica algo que la mayor parte de las veces ni siquiera se puede poner en palabras, mucho menos asignarle un valor de verdad verdadero ni falso. Sólo se puede sentir.


La subjetividad del científico


Volviendo a la ciencia, el epistemólogo de papel maché suele cuestionar vehementemente su objetividad, basándose en el hecho evidente de que está hecha por personas, y las personas tienen subjetividades. El problema es que ese planteo se hace sin definir previamente qué se entiende por "subjetividad" y "objetividad".

Repasando lo dicho más arriba, cuando decimos que una proposición es verdadera o falsa, nuestra afirmación es objetiva si la acompañamos de una receta operativa siguiendo la cual cualquier otra persona podría convencerse de lo mismo. Si tal receta no existe, la afirmación es subjetiva.

En otras palabras, la definición misma de conocimiento científico deja la subjetividad del señor de guardapolvo fuera del problema. Y no es una cuestión de opinión, no hay nada que discutir aquí. Es simplemente la definición de la palabra "ciencia".

Las ciencias bebé


Es un hecho histórico que todas las ciencias nacieron a partir de algo que no lo era, y evolucionaron lentamente incorporando más y más validaciones objetivas de sus proposiciones, hasta lograr el estatus científico. La astronomía surgió a partir de la astrología, la química a partir de la alquimia, la historia a partir del mito, y hay mil ejemplos más.

Al presente, hay muchas ciencias nuevas que apenas rozan el carácter científico, habiendo incorporado muy pocas proposiciones con validación objetiva. Esto es particularmente común en las ciencias humanas: la sociología, la economía, la psicología, etc.

Estas ciencias bebé están llenas de proposiciones sin validación objetiva alguna, que son aceptadas a modo de hipótesis teóricas para analizar sus consecuencias. Y esto no es una crítica, parte del desarrollo natural de una disciplina científica es empezar de ese modo. En todo caso, la crítica es que muchas veces los practicantes o lis divulgadores de tales disciplinas no tienen suficientemente presente el estatus hipotético de las proposiciones no validadas que utilizan, y su eventual carácter subjetivo.

Y aquí es donde pisa el epistemólogo bonsai.


La falacia subjetivista


En general, quien cuestiona el carácter objetivo del conocimiento científico, o su avance en los últimos siglos, lo hace basándose en los errores metodológicos de las ciencias bebé, o de ciencias bien desarrolladas cuando estaban en su estado infantil. Esto se hace evidente al pedir ejemplos.

Nadie cuestiona la objetividad de la ciencia hablando de la física, la astronomía, o la química modernas. Lo hace citando la física aristotélica, la astrología o la alquimia. O sea, habla de esas ciencias cuando no eran ciencias, sino disciplinas protocientíficas.

Cuando se le exigen ejemplos modernos de subjetividad científica, el epistemólogo de repisa se concentra en las ciencias humanas, que en general contienen enormes bloques de proposiciones no validadas objetivamente. O sea, que aún no son ciencias sino sólo potencialmente.

La refutación


Otro error común en la epistemología de juguete es el miedo a la refutación:

"Si antes estaban seguros de P, y ahora de Q ¿como puedo creer que mañana no estarán seguros de algo diferente? Si ya se equivocaron antes ¿por qué están tan seguros de que no se equivocan ahora?"

Ese problema es simple: el conocimiento científico nunca refuta su base empírica, es decir el conjunto de observaciones sistemáticas que le dieron objetividad. Simplemente acota su alcance. Todos los experimentos que apoyaron P en el pasado siguen siendo correctos y consisrentes con P. Solo que ahora hay más experimentos, y algunos de ellos contradicen P. Por eso, la proposición perfeccionada hoy es Q, que incluye todos los experimentos explicados por P y los experimento adicionales posteriores.

  • La mecánica cuántica (Q) no refuta los experimentos que validaban a la mecánica clásica (P). Pero se aplica también a objetos más pequeños, que no habían sido observados en tiempos de Newton.
  • La relatividad (Q) no refuta los experimentos que validaban a la mecánica newtoniana (P). Pero se aplica también a objetos más rápidos, que tampoco habían sido ibservados entonces.
  • Por supuesto que la selección natural refuta la herencia de caracteres adquiridos de Lamarck. Pero aquí el problema es que la idea de Lamarck nunca tuvo una validación objetiva. Era una proposición de una biología bebé, no un hecho científico en el sentido moderno. Lo mismo pasa frecuentemente con hipótesis sociológicas, psicológicas, o económicas.

La epidemia de epistemología con crayones es fruto de un diseño educativo fallido, que pretende explicar cómo funciona la ciencia a personas que nunca tuvieron ningún contacto con ella. Incluso a veces ni siquiera los docentes lo tuvieron.


Moraleja


Fijemos una regla básica en las discusiones sobre los alcances del conocimiento científico: cuando hagamos afirmaciones generales sobre la ciencia, acompañémoslas de ejemplos concretos, en ciencias modernas y bien desarrolladas. Evitemos usar una ciencia bebé para modelar el método científico. No es honesto y no funciona.

sábado, septiembre 08, 2018

La pelota no dobla

Un fluido es una sustancia que no tiene forma propia. Por ejemplo, un gas o un líquido. Una de las magnitudes que caracterizan el estado de un fluído es su presión. Esta es la fuerza que el fluido ejerce sobre cada centímetro cuadrado de cualquier cosa que toca.

La presión es lo que sentimos en los oídos en una pileta profunda (con unos 3m ya se empieza a notar) o durante el descenso de un avión (incidentalmente, por eso lloran los bebés un rato antes del aterrizaje).

Dado cualquier objeto inmerso en el fluido, la presión empuja cada centímetro cuadrado de su superficie intentando comprimirlo. Si la presión es mayor de un lado del objeto que del otro, la fuerza total no es nula, y el objeto se mueve. Es lo que sucede cuando el viento arrastra un globo: hay más presión del lado del globo en el que golpea el viento que del otro lado.

En un fluido cualquiera, por ejemplo aire o agua, la presión desciende cuando el fluido se está moviendo, siendo mas chica cuanto más rápido se mueva. En una corriente de aire, las regiones donde el aire se mueve rápido tienen menos presión que aquéllas donde se mueve más lentamente. Luego, si logramos que el aire corra con velocidades diferentes a cada lado de un objeto, las presiones serán diferentes y el objeto se moverá en la dirección en la que la presión es menor.

Todo esto se describe con la ecuación de Bernoulli que es una de las más bonitas de la física, por su simpleza y su poder explicativo.

Como ejemplo simple: en las alas de un avión: el aire se mueve más rápido arriba del ala que debajo, luego la presión es menor arriba, y el avión sube.

 

Para dar otro ejemplo más elaborado: cuando una pelota gira mientras se desplaza por el aire, el aire que pasa alrededor de la pelota acompaña parcialmente su giro. Por lo tanto, de un lado de la pelota el aire se está moviendo más rápidamente, porque la superficie rotante de la pelota lo empuja hacia atrás en la dirección del movimiento de la misma. Del otro lado en cambio, el aire se mueve más lentamente, porque la superficie rotante de la pelota lo empuja hacia adelante en la dirección del movimiento. Como consecuencia, las presiones a cada lado de la pelota son diferentes, y la trayectoria de la pelota se comba en su movimiento a través del aire.

Tal efecto Magnus que hace doblar una pelota en vuelo, será mayor cuanto mayor sea la cantidad de aire arrastrado durante la rotación. Por eso las pelotas de tenis tienen pelo, y las de golf tienen pocitos. Con esas texturas se logra que la pelota arrastre más aire al rotar, maximizando de ese modo el efecto Magnus. El jugador tiene más control sobre la trayectoria de la pelota, imprimiéndole una cierta cantidad de rotación junto con el golpe.

El efecto Magnus no solo sirve para los deportes. Hay barcos con velas rotantes que funcionan en base a ese efecto, y hasta hay magnucópteros.

Barco con rotor Flettner, basado en el efecto Magnus (Fuente)

 
Aeronave basada en efecto Magnus (Fuente)

Este tipo de historias son muy útiles para enseñar física: las ecuaciones son simples y explican cosas que son a la vez sorprendentes pero conocidas. Acompañadas de algún cálculo que sirva como caricia al poder explicativo de las matemáticas, dan a los estudiantes la idea de lo que se pierden si no estudian.

A veces me resulta y alguno aprende algo.

lunes, agosto 13, 2018

Sobre epidemias zombis y de fiebre amarilla

Para mi clase de Física y Medicina, hable de dinámica de epidemias. Dí como ejemplo la epidemia de fiebre amarilla que azota la Argentina desde diciembre de 2015.


Modelo


Imaginemos un modelo de la población en el que hay tres clases de ciudadanos:

C - Los ciudadanos comprometidos
M - Los bobos macristas
A - La gilada cínica y apolítica

Estos tres tipos de ciudadanos interactúan entre sí diariamente, y esa interacción causa cambios en sus actitudes.

Cada día, cada uno de los ciudadanos comprometidos se encuentra con cada uno de los macristas, en un total de CM encuentros. Una proporción p de tales encuentros termina con el ciudadano comprometido con la cabeza lavada y transformado en un macrista. Lo que nos da un total de pCM comprometidos menos al día.


Pero también, una proporción q de esos encuentros termina con el macrista transformado en apolítico (no soñemos, tampoco podría volverse un ciudadano comprometido). O sea que por día hay pCM macristas más, y qCM macristas menos.

En cuanto a los apolíticos, podría pasar que una proporción r de ellos se volviera macrista cada día al mirar la tele, o sea que habría que sumar rA macristas más. Y además con eso nos quedarían qCM apolíticos más y rA apolíticos menos, cada día.


Entonces, si llamamos C', M' y A' a la cantidad nueva por día de comprometidos, macristas y apolíticos respectivamente, tenemos que

C' = -pCM
M'= pCM - qCM + rA 
A' = qCM - rA

Esas son las ecuaciones que controlan la dinámica de la epidemia. Y tienen consecuencias muy interesantes.

¿Cuáles son las situaciones estacionarias?


Una situación estacionaria sucede cuando la cantidad de ciudadanos de cada tipo no cambia con el tiempo. ¿Cuántos ciudadanos de cada tipo tiene que haber para que se produzca tal situación?

Hay que poner


C' = 0 = -pCM
M'= 0 = pCM - qCM + rA
A' = 0 = qCM - rA


Es decir, suponer que no se produce ningún cabio cada día. Ahora hay que resolver para C, M y A.


Suponiendo que hay N ciudadanos en total, se obtienen dos posibilidades:
  • O bien todos son comprometidos, o sea C=N, M=0, A=0. Llamemos a esta situación década ganada.
  • O bien todos son macristas, o sea C=0, M=N, A=0. Llamemos a esta opción rebolución de la alegría.



¿Son estables estas situaciones?


Estabilidad significa que, ante una pequeña perturbación de la situación estacionaria, los números oscilan durante algún tiempo y luego vuelven a la situación estacionaria. Inestabilidad es cambio es cuando una pequeña perturbación crece sin límite y la situación estacionaria jamás se recupera.

Es decir, si durante la década ganada un ciudadano comprometido se golpea la cabeza y, perdiendo masa encefálica, se vuelve macrista ¿qué sucederá los días siguientes? ¿Habrá cada vez más macristas o el sistema volverá al equilibrio?


O si en cambio en plena rebolución de la alegría un macrista se aviva por error y se vuelve un ciudadano comprometido ¿qué sucederá al día siguiente? ¿Habrá cada vez más ciudadanos comprometidos, o el incidente será rápidamente olvidado y volverá la rebolución?


Les tengo malas noticias...
  • La situación que llamamos década ganada es inestable, cualquier perturbación la desmadra.
  • La situación que llamamos rebolución de la alegría es estable, cualquier alteración se atenúa hasta desaparecer.
Se puede demostrar usando las ecuaciones...

¿Vamolón?


Para evitar suicidios masivos de lectores, aclaremos lo obvio:

Estamos discutiendo un modelo matemático de juguete, el cual no tiene en cuenta una gran cantidad de factores importantes, que podrían alterar el carácter trágico de sus resultados.

A no desesperar.


Este tipo de modelos de propagación de epidemias son útiles en las regiones densamente pobladas, donde podemos considerar interacciones diarias entre cada par de sujetos. Están basados en los modelos predador-presa que sirven para modelar dinámicas ecológicas



Un modelo aplicable en regiones menos densas debería considerar el carácter local de las interacciones: cada macrista habla sólo con sus vecinos cada día. Ese tipo de modelos se parece más al incendio de un bosque, y se conocen como forest-fire.

En cualquier caso, y más allá de lo alarmante de la conclusión, el de más arriba es un ejemplo lindo de matemática aplicada, que sirve para epidemias, ecología y sistemas sociales.

Lo saqué de acá, lo recomiendo (eran zombis, no macristas, pero da igual)


sábado, agosto 04, 2018

¿Trafico de partes de fetos?

A ver...

Analicémoslo desde el sentido común:

¿Hay un mercado? ¿Para qué querría alguien comprar partes de fetos? ¿qué utilidad podrían tener?


Fuente


Hipótesis 1


Los usan para investigación científica

No soy biólogo, ni trabajo en laboratorios que requieran tejidos humanos, así que lo mío no puede sino ser sólo una reflexión desde el sentido común y el conocimiento del sistema científico: es una hipótesis delirante.


¿Por qué?

Todas las investigaciones en áreas delicadas tienen normas éticas muy estrictas, impuestas por comités de bioética que evalúan la viabilidad moral de un proyecto científico. Si no las pasás, no tenés grants, los estados no te dan dinero. Y sin dinero no hay laboratorio.

Pero...

Supongamos que te cagaras en las normas éticas, le hicieras pito catalán al comité de bioética, y te hicieras financiar por un privado.

Tampoco funciona: es muy poco probable que un journal prestigioso se ensucie, publicando una investigación éticamente reprobable.

Pero supongamos que consiguieras un journal sin pruritos...

El punto es que una investigación sobre biología humana, para que sirva, tiene que se reproducible. Por eso en general se hace sobre tejidos y líneas celulares estandarizadas. No sirve un feto que sacaste de la basura.

Sería como poner tramperas para cazar ratas de albañal y pretender venderlas para reemplazar a los ratones blancos Los ratones se venden por líneas familiares, identificadas con códigos, por genomas específicos. Se producen en serie, como tuercas. Así asegurás reproducibilidad. Un experimento hecho con ratas de barrio no tendría el menos valor, porque nadie podría reproducirlo. No sería ciencia.

Tampoco lo sería un estudio hecho con partes de fetos de descarte de abortos, sacadas prácticamente de un tacho de basura...

Fuente

Hipótesis 2


Los usan para curar a los ricos

Acá entran el cultivo de media docena de corazones para Rockefeller, o el elixir de la juventud para Cruela De Vil.

Se trataría de aplicar una ciencia médica exclusiva, oculta a los comunes, que usa fetos para alargar vidas ricas. El tema es que la existencia de tal ciencia médica es muy poco probable.

La ciencia requiere masividad. Cientos de científicos trabajando en lo mismo y compitiendo por resultados. El secreto va en contra del desarrollo científico (y no, el Proyecto Manhattan no contradice esto).

Por otro lado, la ciencia necesita estadística. La medicina es particularmente sensible a la estadística. Una cura necesita probarse en miles antes de tener una idea confiable de como funcionará en alguien particular. Rockefeller no es tonto, no aceptaría ser un test subject.

Nadie descubre un tratamiento milagroso desde el completo secreto, porque necesita probarlo en cientos de personas. Incluso si se trata de un tratamiento con cabezas de fetos. No funciona así.

Además, si tal tratamiento milagroso existiera ¿cuantos fetos requiere cada ricachón al año? Los ricos son pocos. No es razonable suponer que su medicina frankensteiniana consuma fetos al ritmo necesario como para sostener un mercado. No dan los números.


Fuente


¿Y entonces?


¿Pero por qué entonces Planned Parenthood aparece escrachada haciendo lobby por la ley de aborto

Pues querido... ¡porque es su negocio! Los tipos hacen abortos, si lo legalizamos pueden abrir su quiosquito también acá. No es tan complicado

Y por otro lado ¿por qué podría El Disenso publicar una nota así? Mi respuesta es que son servis, y que la función de la nota es recalentar un debate que está fracturando al campo popular. Y de paso tapar uno de los peores momentos del gobierno, con lo de los aportes truchos.

Qué se yo. Hay que ser menos paranoico, más cínico, más racional, y más frío...

miércoles, agosto 01, 2018

Aborto: razones para moderar el griterio.

El aborto es un debate demasiado importante para darlo desde la emotividad. El corazón nunca fue una buena herramienta para dirimir disyuntivas políticas, y en este caso menos que en ninguno.

Aunque consuma más energía (¡y con lo que están las tarifas!) hay que encender la máquina de pensar. Y usarla.



La emoción dispara el sentido de pertenencia, el reflejo de separar el grupo humano entre los nuestros y los otros, entre los que empatizan, como yo y esos seres horribles que no sienten nada por el sufrimiento ajeno.

Y eso nos vuelve irracionales y muy manipulables. ¿O acaso crees que es casualidad que un gobierno de psicópatas decida abrir este debate?

Ellos saben lo que hacen, manipular es su especialidad. En especial cuando creés que no te están manipulando, que estás parado del lado de los buenos ¡es justamente cuando más lo están haciendo!


Leo compañeros del campo popular, que se acompañaron durante más de una década, acusándose mutuamente de monstruos, y jurando nunca más votar a ese legislador que traicionó la esencia del movimiento. ¿En serio no se dan cuenta de a quién le conviene este estado de cosas?

Si evitaran por un minuto que la emoción y la indignación los embriaguen, se darían cuenta de que la mayoría de los argumentos de ambos lados del debate son pura basura, sólo aceptable por quien quiere de antemano estar con los nuestros, los buenos y lejos de los otros, los malos.


Argumentos pro-life:

El más fácil es el que reza el feto está vivo. También lo estaba hasta el viernes la vaca que te comiste el domingo. No respetamos la vida de por sí, nunca lo hicimos. No existe un derecho a la vida, no es ese el valor que cuidamos.

Alguno enriquece un poco más la idea: el feto es vida humana porque tiene ADN humano. También lo tenían las células cutáneas que murieron la última vez que te rascaste, o la muela que te hiciste extraer. No es el ADN el valor a proteger, nunca lo fue, y no podría serlo.


La siguiente iteración es igualmente falaz, pero más sutil: el feto tiene la potencialidad de transformarse en persona. Claro, pero al afirmarlo ya estás admitiendo que ahora no lo es. Y además, cualquier núcleo celular puede, en las condiciones adecuadas, transformarse en persona.

No cuidamos la vida, ni el ADN, ni la potencialidadNo es así como funciona nuestro sistema de valores. Puede parecernos superficialmente que sí, pero es el aborto justamente el punto donde se hacen evidentes los sobreentendidos.


Y la verdad es que, si la emotividad no nos hackeara el intelecto, tendríamos que ver el elefante en la habitación:

En todos los argumentos que defienden la vida desde la concepción, está escondida la idea de un alma que entraría al embrión en ese preciso momento.

Y no hablo sólo de las personas religiosas, ojo: el esencialismo, la idea de que hay una esencia humana, es una forma de dualismo laico, un vicio de pensamiento muy difícil de erradicar. Todos caemos en él cuando estamos distraídos. Y todos lo estamos cuando nos golpeamos el pecho señalando el mal y la perversión en las ideas del otro...


Argumentos pro-choice:

El más fácil es el que reza mi cuerpo, mi decisión. No es tu cuerpo si hay otra persona en juego, tus derechos terminan donde empiezan los de otro. Imaginate si el padre usara ese argumento y no comprometiera su cuerpo trabajando para mantener al hijo.

Luego viene el festival de números: mueren quichicientasmil mujeres pobres por semana. Supongamos que esos números no fueran un invento. Si mueren intentando matar a otro, eso no constituye de ningún modo un justificativo para permitirlo. Mueren ladrones todos los días sólo por robar, y nadie habla de legalizar el hurto. No funciona así.


El argumento puede volverse aún más cínico: igual sucede, y en un hospital sería menos peligroso. Si alguien viola los derechos de otro, el hecho de que burle la prohibición de hacerlo no es justificación para permitírselo. Ningún sistema de valores funciona así.

De nuevo, si no estuviéramos embriagados de indignación contra los otros, veríamos el otro elefante en la habitación:

El embarazo no es el problema. El problema es una sociedad donde el embarazo es un problema.

Eso es lo que habría que atacar.



¿Por qué debatir, entonces?

En medio del griterío y las acusaciones cruzadas, lo único que no se debate es lo único que realmente habría que debatir:

¿Qué características debe tener un ser para considerarlo digno del derecho a la vida? 

La respuesta resolvería la discusión, y nos enriquecería.

Primero, sustentaría cualquier decisión que se tome acerca del aborto, sobre bases racionales y sostenibles en el tiempo. Si no hacemos eso, cualquier resultado hoy se basará en una muy voluble relación de fuerzas, que mañana puede cambiar y reeditar la discusión. Y los titiriteros, felices.


Pero además, le pondría un marco al progreso ético de la humanidad. La especie ha avanzanzado históricamente ampliando el grupo de pertenencia, incorporando aquéllos que nos parecen dignos de derechos: tribu, etnia, nación, raza, especie... ¿Qué viene luego?

¿Otras especies? Determinar las características básicas que hacen que un ser sea digno de derechos, demarcaría un punto de equilibrio entre el antropocentrismo extremo y el veganismo autonegador.


¿Inteligencia artificial? En algún momento en un futuro no muy lejano interactuaremos constantemente con máquinas que pasarán el test de Turing. Y comenzaremos a preguntarnos ¿es acaso ético apagarlas?


¿Y más adelante? No es posible predecir cuándo, pero en algún momento en el futuro podríamos encontrarnos con otras civilizaciones inteligentes. ¿Merecerá su vida nuestro respeto?


E incluso si estas cuestiones parecen bizantinas, pensemos con el mayor de los pragmatismos: ¿Quien gana con lo divisivo que se ha tornado este debate? Seguro que no es el pueblo.